CONTEXTO HISTÓRICO DE LA PELÍCULA LA HISTORIA OFICIAL

Para comprender a qué se debe el impacto que generó el filme y la acogida que tuvo tanto por la crítica especializada como por el público, debemos ubicarnos en el contexto histórico y social en el que fue producida. La historia oficial fue estrenada en 1985, luego de que en 1983 cayera el régimen militar en Argentina y concluyera el terrorismo de Estado; por lo que, aunque los personajes y la trama son ficticios, actualmente se le considera un documento o testimonio de aquella época que le sirvió de contexto dramático para la narración.

La dictadura militar de Jorge Rafael Videla impuesta el 24 de marzo de 1976 fue un claro ejemplo de terrorismo de Estado como nunca antes se había vivido en Argentina. Más de 30 mil muertos y desaparecidos y cientos de miles depersonas exiliadas y de presos políticos, en adición al oscurantismo y a la falta de libertad artística y de expresión.  Los centros clandestinos de detención a cargo de las fuerzas armadas no eran oficialmente admitidos ni públicos y la deuda externa aumentó siete veces. En ese entonces, Argentina era aliada de Estados Unidos, el cual bajo la presidencia de Ronald Reagan jugó un importante rol en Centroamérica apoyando a las dictaduras pronorteamericanas  de Nicaragua, El Salvador, Honduras y otros. La invasión de las islas Malvinas y la guerra contra Gran Bretaña apoyada por EUA y la OTAN, tuvieron como único objetivo salvar a la dictadura militar de la crítica popular. Videla asumió la Presidencia de Argentina desde 1976 hasta ser reemplazado por Roberto Eduardo Viola en 1981, luego de cumplir el período presidencial de 5 años establecido por la junta militar. Finalmente la dictadura se rindió el 14 de junio de 1982 y los militares convocaron a elecciones el 30 de octubre de 1983, las cuales fueron ganadas por Raúl Alfonsín, candidato radical que derrotó por primera vez a los peronistas en elecciones libres.

Los efectos de la guerra se ven reflejados en varios filmes, sobre todo a partir de la recuperación democrática. Durante la época de represión, la dictadura había ejercido un estricto control sobre el cine nacional, lo que motivó al exilio de algunos actores y directores. Los realizadores debían presentar primero el guión que planeaban filmar ante el Ente de Calificaciones para que aprobara la producción; además de esto, había solo un laboratorio para procesar el material. En ese entonces, las películas argentinas eran en su mayoría comedias y musicales, y solo habían dos productoras nacionales: Productora General Belgrano de Enrique Carreras y Aries Cinematográfica de Ayala y Olivera. Pero tras la caída de la dictadura, se inició un proceso de democratización después de más de 50 años de golpes de Estado recurrentes, que implicó los juicios a las juntas militares en 1985 por crímenes de lesa humanidad y la condena de Rafael Videla a cadena perpetua.

Sin embargo, durante el gobierno radical de Raúl Alfonsín se agudizó la crisis económica y se detuvieron los juicios a los militares responsables de múltiples violaciones a los derechos humanos. En 1989 gana las elecciones presidenciales Carlos Menem y se inicia una política extrema de privatizaciones, se declaró el indultoa los comandantes condenados en los juicios a las juntas y cúpulas militares y se profundizó la crisis económica. Menem fue reelegido hasta 1999, cuando fue derrotado en elecciones presidenciales por Fernando De la Rúa, quien en el 2001 renuncia al poder tras las masivas movilizaciones por la situación de descontento social. Luego de esto, Eduardo Duhalde es elegido presidente por vía parlamentaria, hasta que Néstor Kirchner sube al poder en el 2003.

Tras la llegada de la democracia en 1983, se produjo un auge del cine argentino. En 1984 se derogó el Ente de Calificación Cinematográfica que existía desde 1968. A partir de entonces, el Instituto Nacional de Cinematografía comenzó a calificar las películas por edades y no por su contenido político. El cine argentino ya no era controlado por el gobierno, pero la producción nacional seguía dependiendo del apoyo estatal a través de subsidios. La crisis económica provocó una abrupta caída de la producción cinematográfica y no fue hasta los años 90´s con la creación del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) de la Secretaría de Cultura y Medios de Comunicación del gobierno argentino, que se recuperó la autonomía del cine nacional.

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